martes, 15 de julio de 2014

LA MUERTE Y SU IMPARABLE PERSECUCIÓN

Se escucha un grito ahogado en lágrimas y la respiración agitada y áspera de una persona. ¿Quién está corriendo? ¿Quién está huyendo?
Las puertas se cierran lentamente una tras otra. Ella está acorralada en la última habitación de aquel pasillo infernal. No tiene salida. Sabe que es la siguiente víctima de una venganza  implacable que ha pervivido durante milenios y que hoy vuelve para cobrarse la vida de otro inocente.  Su semblante se ha tornado pálido e inexpresivo. Ha llegado su hora.
La corpulenta sombra trata de alcanzar a su presa sin mucho éxito, pero la última habitación impide su nueva huida. Se aproxima con sigilo mostrando su aura maligna. Ella, aterrorizada y atrapada, debe escoger entre luchar o sucumbir. Sin embargo, enfrentarse a la temible figura ennegrecida no servirá de nada . Incluso las negociaciones parecen no ser una buena opción.

Entretanto el indestructible ser abstracto se alza sobre su víctima. Ha dejado al descubierto el arma que pondrá fin al sufrimiento de todo ser viviente arrinconado en aquel habitáculo. Con una sonrisa maliciosa eleva la poderosa arma. La última súplica de la joven en un intento de salvación se ve interrumpida abruptamente. Al fin ha sido alcanzada por la afilada guadaña. Su cuerpo inerte yace en la gélida habitación. Un gesto de horror se posa sobre su hermoso rostro.  
Otra nueva vida arrebatada. Un alma más perdida. La muerte ha cumplido su misión con éxito.

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