Se escucha un
grito ahogado en lágrimas y la respiración agitada y áspera de una persona. ¿Quién
está corriendo? ¿Quién está huyendo?
Las puertas se
cierran lentamente una tras otra. Ella está acorralada en la última habitación
de aquel pasillo infernal. No tiene salida. Sabe que es la siguiente víctima de
una venganza implacable que ha pervivido
durante milenios y que hoy vuelve para cobrarse la vida de otro inocente. Su semblante se ha tornado pálido e
inexpresivo. Ha llegado su hora.
La corpulenta
sombra trata de alcanzar a su presa sin mucho éxito, pero la última habitación
impide su nueva huida. Se aproxima con sigilo mostrando su aura maligna. Ella,
aterrorizada y atrapada, debe escoger entre luchar o sucumbir. Sin embargo, enfrentarse a
la temible figura ennegrecida no servirá de nada . Incluso las negociaciones parecen no ser una
buena opción.
Entretanto el
indestructible ser abstracto se alza sobre su víctima. Ha dejado al descubierto
el arma que pondrá fin al sufrimiento de todo ser viviente arrinconado en aquel habitáculo.
Con una sonrisa maliciosa eleva la poderosa arma. La última súplica de la joven
en un intento de salvación se ve interrumpida abruptamente. Al fin ha sido alcanzada
por la afilada guadaña. Su cuerpo inerte yace en la gélida habitación. Un gesto
de horror se posa sobre su hermoso rostro.
Otra nueva vida arrebatada. Un alma más perdida. La muerte ha
cumplido su misión con éxito.
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